A 50 años de la victoria de Estudiantes de la Plata ante Manchester United

By Javier Szlifman 

La historia del campeonato mundial de Estudiantes de La Plata es mucho más que una gran gesta deportiva. Se trata de la conquista de un territorio dentro del mapa futbolístico de la Argentina, de la creación de un nuevo estilo de juego en el país y del quiebre de una hegemonía histórica en el fútbol local, que llegó al éxito en el mundo.

Hace pocos días se cumplieron 50 años del 16 de octubre de 1968, cuando Estudiantes de La Plata empató 1 a 1 ante Manchester United en Inglaterra y conquistó su primera Copa Intercontinental. El equipo argentino se impuso a los inventores del fútbol en su propia tierra. Un año antes, en 1967, Estudiantes se había consagrado campeón del Torneo Metropolitano y había quebrado el monopolio de los cinco equipos denominados grandes en el país. Desde la instauración del fútbol profesional en Argentina, en 1931, hasta 1967, Boca Juniors, River Plate, Racing Club, Independiente y San Lorenzo se habían repartido todos los campeonatos disputados.

Estudiantes es entonces el primer quiebre, la primera anomalía de la historia del fútbol argentino. En 1968 se consagró campeón de la Copa Libertadores de América, al vencer a Palmeiras de Brasil. Aquella victoria le permitió enfrentar al Manchester United de Inglaterra por la Copa Intercontinental. La final se disputó a dos partidos, el primero en Argentina y el segundo en el Reino Unido.

Animals

En 1958, la Selección Argentina de fútbol volvió a participar de las Copas del Mundo luego de 24 años. Aquel retorno terminó en un rotundo fracaso deportivo, ya que el conjunto argentino perdió dos sus tres partidos y quedó eliminado en primera ronda, tras caer 6 a 1 ante Checoslovaquia. Tras la derrota, los fanáticos y la prensa parecieron comprender que en Argentina no se juagaba el mejor fútbol del mundo como se presumía y asomó un nuevo discurso en la prensa, que proponía una suerte de “modernización” de la forma de jugar a la pelota. Las nuevas ideas buscaban dejar atrás la gambeta y el pase corto característicos de los futbolistas locales, para concentrarse en mejorar las tácticas y la preparación de los equipos.

El entrenador de Estudiantes durante su etapa de gloria fue Osvaldo Zubeldía, quien transmitió a sus jugadores valores asociados a ese discurso de la modernidad que circulaba en el fútbol argentino de la época, como el trabajo, la disciplina, el rigor y la buena preparación física.

Estudiantes, un humilde equipo de la ciudad de La Plata, ubicada a 60 kilómetros de Buenos Aires, la capital del país, intentó entonces suplir aquellas diferencias de jerarquía con los equipos más poderosos con nuevos recursos poco explotados en la época, como  los entrenamientos en doble turno; la planificación de las pelotas detenidas; largas concentraciones en hoteles antes y después de los partidos; durante los encuentros, con un seguimiento de sus rivales muchas veces violento, al límite del reglamento o incluso fuera de él; una preparación física muy exigente y un gran inteligencia para afrontar los partidos. El resultado sería un juego más mecanizado y menos espontáneo, alejado del tradicional juego argentino.

Como bien sostiene el sociólogo argentino Pablo Alabarces, en ese contexto, las victorias de Estudiantes son el éxito del pobre contra el poderoso, del humilde contra los millonarios. Y allí la violencia y el coraje físicos son recursos válidos para llegar a la victoria. Pero Estudiantes más que un equipo violento se presenta como un grupo solidario.

Estos valores resultaban semejantes a los tiempos políticos que se vivían en la Argentina. Desde 1966, el país estaba gobernado por la dictadura militar a cargo del General Juan Carlos Onganía. Los valores que transmitía Estudiantes se asemejaban a aquellos que la dictadura reclamaba a todos los ciudadanos. Las victorias deportivas convirtieron al equipo de La Plata en un ejemplo a seguir.

Durante su gestión, Onganía tuvo fuerte injerencia en los asuntos deportivos. Solía reunirse con futbolistas de la Selección Nacional y de distintos equipos e incuso intervino la Asociación del Fútbol Argentino. Onganía también concurría a los estadios de fútbol en partidos importantes, pese a que en algunas ocasiones fue silbado por los fanáticos cuando se anunció su presencia. El militar estuvo presente en el estadio de Boca Juniors en la final entre Estudiantes y Manchester United. Aquella vez, llegó sobre el comienzo del encuentro sin ningún anuncio oficial.

Las finales

La final Intercontinental entre Estudiantes y Manchester United de 1968 estaba precedida por el encuentro entre las selecciones de Argentina e Inglaterra, disputado en la Copa del Mundo de 1966 en Londres. Allí, Antonio Ubaldo Ratín, el capitán argentino, había sido expulsado en medio de incidentes y un polémico arbitraje.

Al llegar a la Argentina pocos días antes del partido, el equipo de Manchester se alojó en el complejo Hindú Club, a unos 50 kilómetros de Buenos Aires, en distintas habitaciones del piso 16. Los ascensores no funcionaban bien por lo que muchas veces los futbolistas debían desplazarse por escaleras.

El 25 de septiembre de 1968, más de 60.000 fanáticos colmaron las tribunas de La Bombonera, el estadio de Boca Juniors, para el primer encuentro de la final Intercontinental. A pocos minutos del comienzo, una bomba de humo negro exploto detrás de uno de los arcos, como una muestra de la violencia que tendría lugar en el campo de juego.

El libro de “Argentina vs. Inglaterra, mundiales de fútbol y otras guerras”, de David Downing, recoge distintos testimonios de los futbolistas del equipo inglés sobre aquel encuentro. Allí, el delantero escoses Dennis Law recuerda: “En el primer minuto fui a buscar una pelota, pero alguien me detuvo tirándome el pelo. Mi marcador, un aprendiz de dentista, trató  de sacarme una muela…, arrancándome el cuero cabelludo. No podía creer lo que estaba pasando”.

Durante el partido, Bobby Charlton recibió una dura patada que le causó una herida sangrante. Debieron aplicarle varios puntos luego del encuentro. Por su parte, Gearge Best sufrió una piña en el estómago mientras la pelota estaba en otro sector del campo. Luego declararía que los argentinos “tenían una apariencia delirante, como si estuvieran drogados”.

Denis Law afirmaría luego: “Cada vez que nos acercábamos a los argentinos, se tiraban al suelo y pedían falta”. También describió los dos partidos ante Estudiantes como las peores experiencias de su carrera. Matt Busby sostuvo luego del partido que en La Bombonera “tener el control de la pelota ponía en riesgo la vida de los deportistas”.

Más allá de todo, en Buenos Aires, el Manchester no pudo revalidar su título de favorito y Estudiantes se impuso por 1 a 0 con gol de Marcos Conigliaro de cabeza tras un tiro de esquina, a los 28 minutos del primer tiempo.

Las cosas serían muy diferentes en el Reino Unido. “Animals” fue el grito de guerra que eligieron los hinchas del United para amedrentar a los argentinos.

Los jugadores de Estudiantes salieron al campo de juego en medio de una lluvia de proyectiles que caían desde las tribunas de Old Trafford. Manchester United, vestido de azul, intentó imponerse desde el comienzo con el mismo plan que los argentinos. El defensor Bill Foulkes golpeó con dureza al argentino Togneri. Poco después, Carlos Bilardo pateó con fuerza a Best.

A poco del comienzo, el árbitro yugoslavo Konstantin Zecevic ya parecía haber perdido el dominio del encuentro. En ese marco, los argentinos se adelantaron en el marcador a los siete minutos, con un golpe de cabeza de Juan Ramón Verón, gran figura del equipo visitante. En el segundo tiempo, el argentino José Medina y George Best comenzaron a pelear y fueron expulsados. Manchaster United alcanzó el empate cerca del final a través del escocés Willie Morgan, pero el tanto no alcanzó. El partido terminó 1 a 1, Estudiantes hizo valer la ventaja conseguida en el primer duelo y se consagraron campeones del mundo por primera vez en su historia.

Luego del partido, los futbolistas argentinos planeaban pasar varios días en Europa disputando amistosos para recaudar más dinero. Sin embargo, un llamado de Onganía los obligó a retornar rápidamente a su país. Una vez en Buenos Aires, del aeropuerto fueron directamente a la residencia del presidente, quien los mostró como un ejemplo de las posibilidades de los argentinos. Tras el saludo presidencial, viajaron hacia la ciudad de La Plata. Miles de personas los saludaron por la calle.

Ejemplos y delincuentes

En 1967, Estudiantes de La Plata ganó el Torneo Metropolitano y se consagró campeón argentino por primera vez en su historia. Tras la Copa Libertadores de 1968, el equipo de La Plata se consagraría nuevamente campeón de América en 1969 y 1970.

Los éxitos deportivos de Estudiantes plantean un doble punto de inflexión en la historia del fútbol argentino. Por un lado, rompen la hegemonía de los clubes grandes de Buenos Aires, que hasta entonces habían monopolizado los éxitos deportivos. Aquellos equipos a medida que conquistaban trofeos eran vistos como la representación nacional. Estudiantes desplaza el eje futbolístico. Si bien La Plata se ubica a 60 kilómetros de Buenos Aires, la importancia de los sucesos deportivos que nacen en esa ciudad trasciende largamente esa distancia. Estudiantes hace visible un nuevo espacio futbolístico en Argentina.

Por otro lado, la forma en que Estudiantes consigue sus victoria también representa un antes y un después para el fútbol del país. Estudiantes se desplaza del estilo histórico del fútbol argentino, que hacía hincapié en la gambeta, la habilidad y el pase corto. El equipo platense plantea un estilo vinculado a la modernidad, con esquemas tácticos y entrenamientos tomados de Europa,  donde el eje es el conjunto, no ya el jugador.  Lo central no era el estilo de juego si no alcanzar el triunfo a partir de un orden que permita como primera medida evitar goles en el arco propio. Los tantos marcados en las finales ante Manchester, ambos de cabeza, en jugadas diseñadas por el entrenador Zubeldía, son una muestra del estilo del equipo.

En 1969, Estudiantes venció a Nacional de Uruguay y se consagró nuevamente campeón de América. En la final Intercontinental enfrenó al Milán de Italia. En el primer encuentro disputado en tierras italianas, el 8 de octubre de 1969, el equipo local se impuso 3 a 0.

La revancha se jugó el 22 de octubre en el estadio de Boca Juniors. El equipo italiano se adelantó en el marcador con un gol de Gianni Rivera. Sobre el final del primer tiempo, un gol de Conigliaro y otro de Aguirre Suárez dieron la ventaja a los argentinos. Los futbolistas de Estudiantes volvieron a actuar con dureza sobre sus rivales. Los milanistas Rivera y Combin debieron abandonar el partido por lesiones. En el minuto 74, el árbitro chileno Fenando Massaro expulsó a Aguirre Suárez. Poco después Eduardo Manera vio la tarjeta roja.  Tras el final, en medio de un tumulto, golpes y patadas, fue expulsado Alberto Poletti.

Tras los incidentes, el presidente Onganía lamentó públicamente los hechos y resolvió aplicarles a Poletti, Manera y Aguirre Suárez una norma que permitía condenar a 29 días de cárcel, sin intervención de la justicia, a quienes se  considera responsables de alteración del orden público o incitación a la violencia.

Para defender a los futbolistas detenidos, el abogado de Estudiantes de La Plata escribió: “¿Cómo puede exigirse un comportamiento deportivo, si la entidad rectora del fútbol y sus clubes incentivan solamente el triunfo…? ¿Acaso la Asociación del Fútbol Argentino pagó premios a sus seleccionados según comportamiento deportivo o resultados? ¿Cómo va a exigirse a un jugador que no se exceda si lo único que reconoce y premia es un resultado, un triunfo?”.

Tras los días de detención, Aguirre Suárez fue suspendido por un año. Poletti fue sancionado de por vida, aunque luego sería indultado. Por esos días convulsionados de 1969, Osvaldo Zubeldía declaró a la prensa: “Pensar que el último año a esa misma altura éramos ejemplo de país. Ahora somos delincuentes. Recuerdo cuando el Presidente de la Nación me preguntó cuando nos recibió triunfantes en aquella ocasión: `¿Que podríamos hacer para mantener este equipo que es ejemplo para todos?´”.

Dante Panzeri, destacado periodista deportivo argentino, resumió la gesta histórica de Estudiantes: “Como bien sabemos todos, al decir todos quiero decir todos los argentinos… entre el Estudiantes de 1969, `perdedor y delincuente´, y el Estudiantes de 1968, `ganador y ejemplo´, no hay ninguna diferencia. Fue indeseable cuando ganó y perdió. Fueron ejemplo y delincuentes con los mismos métodos”.

Google translate

By Javier Szlifman

The history of the world championship of Estudiantes de La Plata is much more than a great sport. It is about the conquest of a territory within the soccer map of Argentina, the creation of a new style of play in the country and the break of a historical hegemony in local football, which reached success in the world.

A few days ago it was 50 years since October 16, 1968, when Estudiantes de La Plata drew 1-1 to Manchester United in England and won its first Intercontinental Cup. The Argentine team beat the inventors of football in their own land. A year earlier, in 1967, Estudiantes had been champion of the Metropolitan Tournament and had broken the monopoly of the five teams called big in the country. Since the establishment of professional soccer in Argentina, in 1931, until 1967, Boca Juniors, River Plate, Racing Club, Independiente and San Lorenzo had split all the disputed championships.

Estudiantes is then the first break, the first anomaly in the history of Argentine football. In 1968 he was champion of the Copa Libertadores de América, when he beat Palmeiras of Brazil. That victory allowed him to face Manchester United of England for the Intercontinental Cup. The final was played in two games, the first in Argentina and the second in the United Kingdom.

Animals

In 1958, the Argentine National Soccer Team returned to participate in the World Cups after 24 years. That return ended in a resounding sport failure, as the Argentine team lost two of their three games and was eliminated in the first round, after falling 6 to 1 against Czechoslovakia. After the defeat, the fans and the press seemed to understand that Argentina did not play the best football in the world as it was presumed and a new speech appeared in the press, which proposed a kind of “modernization” of the way of playing ball . The new ideas sought to leave behind the gambeta and the short pass characteristic of the local soccer players, to concentrate on improving the tactics and the preparation of the teams.

The trainer of Students during his stage of glory was Osvaldo Zubeldía, that transmitted to his players values ​​associated to that speech of the modernity that circulated in the Argentine soccer of the time, like the work, the discipline, the rigor and the good physical preparation .

Students, a humble team from the city of La Plata, located 60 kilometers from Buenos Aires, the capital of the country, tried then to replace those differences of hierarchy with the most powerful teams with new resources little exploited at the time, such as training in double turn; the planning of the stopped balls; long concentrations in hotels before and after matches; during the meetings, with a follow-up of their rivals, often violent, to the limit of the regulation or even outside it; a very demanding physical preparation and a great intelligence to face the matches. The result would be a more mechanized and less spontaneous game, far from the traditional Argentine game.

As the Argentine sociologist Pablo Alabarces holds, in this context, the victories of Estudiantes are the success of the poor against the powerful, of the humble against the millionaires. And there physical violence and courage are valid resources to reach victory. But Students more than a violent team is presented as a solidarity group.

These values ​​were similar to the political times that were lived in Argentina. Since 1966, the country was governed by the military dictatorship under General Juan Carlos Onganía. The values ​​transmitted by Estudiantes resembled those that the dictatorship claimed from all citizens. The sports victories turned the La Plata team into an example to follow.

During his tenure, Onganía was heavily involved in sports affairs. He used to meet with soccer players of the National Team and of different teams and even the Argentine Football Association intervened. Onganía also attended soccer stadiums in important matches, although he was sometimes whistled by fans when his presence was announced. The military was present at the Boca Juniors stadium in the final between Estudiantes and Manchester United. That time, he arrived at the beginning of the meeting without any official announcement.

The finals

The Intercontinental final between Estudiantes and Manchester United in 1968 was preceded by the match between the teams of Argentina and England, played at the 1966 World Cup in London. There, Antonio Ubaldo Ratin, the Argentine captain, had been expelled amid incidents and a controversial arbitration.

Arriving in Argentina a few days before the game, the Manchester team stayed at the Hindú Club complex, about 50 kilometers from Buenos Aires, in different rooms on the 16th floor. The elevators did not work well so many times the players They had to move down stairs.

On September 25, 1968, more than 60,000 fans filled the stands of La Bombonera, the Boca Juniors stadium, for the first match of the Intercontinental final. A few minutes from the start, a black smoke bomb exploded behind one of the arcs, as a sign of the violence that would take place on the field.

The book “Argentina vs. England, football worlds and other wars “, by David Downing, gathers different testimonies from the English team’s players about that match. There, the Scottish forward Dennis Law recalls: “In the first minute I went to get a ball, but someone stopped me pulling my hair. My marker, a dentist’s apprentice, tried to get a tooth out … by tearing my scalp. I could not believe what was happening”.

During the game, Bobby Charlton received a hard kick that caused a bleeding wound. They had to apply several points after the game. For his part, Gearge Best suffered a pineapple in the stomach while the ball was in another sector of the field. Then he would declare that the Argentines “had a delirious appearance, as if they were drugged.”

Denis Law would affirm later: “Every time that we approached the Argentineans, they threw themselves to the ground and asked for lack”. He also described the two games against Estudiantes as the worst experiences of his career. Matt Busby said after the game that in La Bombonera “having control of the ball put at risk the lives of athletes.”

Beyond all, in Buenos Aires, Manchester could not revalidate its title of favorite and Students prevailed by 1 to 0 with goal of Marcos Conigliaro of head after a corner shot, to the 28 minutes of the first time.

Things would be very different in the United Kingdom. “Animals” was the war cry that United fans chose to intimidate the Argentines.

The Estudiantes players took to the field in the midst of a hail of projectiles falling from the grandstands of Old Trafford. Manchester United, dressed in blue, tried to impose from the beginning with the same plan as the Argentines. Defender Bill Foulkes hit Argentinian Togneri hard. Shortly after, Carlos Bilardo kicked Best.

Shortly after the start, the Yugoslav referee Konstantin Zecevic already seemed to have lost control of the match. In that frame, the Argentines were ahead on the scoreboard at seven minutes, with a header from Juan Ramón Verón, great figure of the visiting team. In the second half, the Argentine José Medina and George Best began to fight and were expelled. Manchaster United reached the tie near the end through Scottish Willie Morgan, but the goal was not enough. The match ended 1 to 1, Estudiantes asserted the advantage obtained in the first match and they consecrated world champions for the first time in their history.

After the game, the Argentine soccer players planned to spend several days in Europe playing friendly matches to raise more money. However, a call from Onganía forced them to return quickly to their country. Once in Buenos Aires, the airport went directly to the residence of the president, who showed them as an example of the possibilities of the Argentines. After the presidential salute, they traveled to the city of La Plata. Thousands of people greeted them on the street.

Examples and criminals

In 1967, Estudiantes de La Plata won the Metropolitan Tournament and became the Argentine champion for the first time in its history. After the 1968 Copa Libertadores, the La Plata team would once again be champion of America in 1969 and 1970.

Student’s sporting successes pose a double turning point in the history of Argentine soccer. On the one hand, they break the hegemony of the big clubs of Buenos Aires, which until then had monopolized the sporting successes. Those teams as they conquered trophies were seen as the national representation. Students displaces the football axis. Although La Plata is located 60 kilometers from Buenos Aires, the importance of the sporting events that are born in that city transcends that distance for a long time. Students makes visible a new football space in Argentina.

On the other hand, the way in which Estudiantes gets their victory also represents a before and after for the country’s soccer. Students move from the historical style of Argentine football, which emphasized the dribbling, skill and short pass. The platense team poses a style linked to modernity, with tactical schemes and training taken from Europe, where the axis is the whole, not the player. The central thing was not the style of play if not achieving the victory from an order that allows as a first measure to avoid goals in the own goal. The many goals scored in the finals against Manchester, both headed in plays designed by coach Zubeldía, are a sign of the style of the team.

In 1969, Estudiantes beat Nacional de Uruguay and was re-champion of America. In the final Intercontinental he faced the Milan of Italy. In the first encounter disputed in Italian earth, the 8 of October of 1969, the local equipment prevailed 3 to 0.

The rematch was played on October 22 at the Boca Juniors stadium. The Italian team went ahead on the scoreboard with a goal from Gianni Rivera. At the end of the first half, a goal from Conigliaro and another from Aguirre Suárez gave the Argentines the advantage. Estudiantes’ footballers again acted harshly on their rivals. The milanistas Rivera and Combin had to leave the party by injuries. In the 74th minute, Chilean referee Fenando Massaro sent off Aguirre Suárez. Shortly after Eduardo Manera saw the red card. After the end, in the middle of a tumult, blows and kicks, Alberto Poletti was expelled.

After the incidents, President Onganía publicly lamented the facts and decided to apply to Poletti, Manera and Aguirre Suárez a rule that allowed sentencing to 29 days in jail, without intervention of justice, to those who are considered responsible for disturbing public order or incitement to violence.

To defend the players in custody, the lawyer of Estudiantes de La Plata wrote: “How can a sporting behavior be demanded, if the governing body of football and its clubs only encourage the win …? Did the Argentine Football Association pay prizes to its selected according to sports behavior or results? How will a player be required not to overdo it if the only thing he recognizes and rewards is a result, a win? ”

After the days of detention, Aguirre Suárez was suspended for one year. Poletti was sanctioned for life, although later he would be pardoned. In those convulsed days of 1969, Osvaldo Zubeldía told the press: “To think that last year at that same height we were an example of a country. Now we are criminals. I remember when the President of the Nation asked me when he received us triumphant on that occasion: `What could we do to maintain this team that is an example for all? ‘”.

Dante Panzeri, a prominent Argentine sports journalist, summed up the history of Estudiantes: “As we all know, by saying all I mean all Argentines … between the 1969 Students, loser and delinquent, and the 1968 Students, winner and example, there is no difference. It was undesirable when he won and lost. They were examples and criminals with the same methods. “

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s